¿Fue el show de Benito una simple presentación o un mensaje cifrado? Lo cierto es que el Bad Bunny y el simbolismo político fue una clase maestra de cómo la resistencia puede volar bajo el radar para evitar la censura. En lugar de atacar directamente, Bad Bunny construyó un mensaje símbolo por símbolo para reescribir la narrativa latina.
El impacto de Bad Bunny con simbolismo político en la cultura urbana
Para entender a Bad Bunny con el simbolismo político, hay que mirar los detalles. Desde el inicio con la frase «Qué rico», Benito disputó el punto emocional frente a un contexto donde ser latino se ha vuelto «sospechoso». No hubo tibieza, hubo un cálculo político preciso.
Aquí los puntos clave de su narrativa:
- El inicio con «Qué rico»:
Más que una frase, fue una afirmación en un contexto donde ser latino o tener un color de piel específico se ha vuelto «sospechoso». Fue disputar el punto emocional desde el segundo uno. - El campo y el trabajo:
No era escenografía. Era una alusión a los miles de migrantes que alimentan al país mientras el discurso oficial los criminaliza. Bad Bunny puso el trabajo digno y la vida productiva frente a la narrativa delictiva. - Los puestos y las banderas:
Cocos, uñas, construcción, piraguas y banderas de México, Colombia, España y Puerto Rico. Esto no es adorno, es economía informal y autoempleo; la realidad de millones que se ganan la vida en la calle. - El golpe a la puerta:
Ese gesto de tirar la puerta con la pierna es una referencia directa a los operativos migratorios. Es mostrar cómo el poder entra a la fuerza en la vida de la comunidad. - La boda con Lady Gaga:
No fue solo un feat musical. Fue el símbolo de una sociedad que ya ocurrió y que ya está mezclada (blancos, negros, latinos), aunque el discurso oficial intente congelar una idea racial del pasado. - «Baila y ama sin miedo»:
En un contexto de redadas y deportaciones masivas, esta frase no es romántica, es un acto de desobediencia civil. Bailar es, aquí, una forma de resistencia política. - El mensaje de Ricky Martin y el final:
Con la línea «No quiero que hagan contigo lo que me pasó», Benito recordó la historia colonial y la pérdida de soberanía. Terminó recordando que América es todo el continente y que «lo único más poderoso que el odio es el amor».
A diferencia de un discurso que genera fricción directa, Bad Bunny usó simbolismo político para demostrar la humanización. Al mostrar la normalidad de la vida latina —desde un niño durmiendo en una fiesta hasta el autoempleo—, Benito ataca el sentido común. Como bien dice la historia: los gobiernos cambian, pero los símbolos permanecen.
Bad Bunny no buscó titulares fáciles con nombres propios, buscó cambiar el sentido común. Porque los gobiernos cambian, pero los símbolos permanecen. ¡Larga vida a Benito!









